Por más de tres décadas, el Cine Bahía Puerto Vallarta, recinto ubicado en el 189º de Insurgentes y Francisco I. Madero, en la colonia Emiliano Zapata, sirvió como espacio cultural, social y cinematográfico de generaciones vallartenses. Fue en el año 2007 cuando definitivamente cerró sus puertas al público, dejando para el recuerdo la muy querida “permanencia voluntaria”.
Boletitos de cartón, la clásica taquilla de ventanilla, el pasillo de mármol grisáceo, los anuncios en marco de aluminio que anunciaba la cartelera, las palomitas en bolsa de papel, la Coca Cola y los sandwiches quedarán en el recuerdo del público, quienes quizá por primera vez vieron aquí una película en pantalla grande, dieron su primer beso o disfrutaron de la función en los pasillos con la sobre venta de entradas.
En 2008 y hasta 2017, se abrió la cortina del pasillo para funcionar como bazar, dejando al descubierto y a la venta grandes tesoros, reliquias del tiempo para amantes de los coleccionables; vinilos, carteles y posters de películas, (acudí un par de veces a comprar algunos) revistas y algunos muebles y aparadores de la clásica dulceria.
Los espacios mantienen vínculos sentimentales con las personas, son parte de su historia, su esencia. Tan es así, que cuando sufren alguna alteración o tienden a desaparecer, remueve todas esas fibras y nos remiten a momentos específicos que guardamos en el archivero de nuestra memoria. Por mucho tiempo, quienes tomamos el camión en aquella esquina ignoramos el final definitivo que le esperaba a este lugar.
Cartelera de recuerdos
Recordar: Del latín re-cordis, “volver a pasar por el corazón”. Cuando la gente comparte sus anécdotas, sobre algún suceso, algún lugar, estos vuelven a emerger a la mente en imágenes, afloran los detalles, colores, olores, texturas y sonidos. Así recuerdan algunos asistentes de aquellas salas y funciones al hoy extinto Cine Bahía.