Ya veremos: la repetición del cine mexicano

Con la noticia de que la última cinta del director Pitipol Ybarra (El cielo en su mirada, Amor a primera visa), ha logrado la recaudación de más de 140 millones de pesos, con un aproximado de 3 millones de espectadores desde su estreno en carteleras, no cabe duda que es necesario entender, o al menos intentar dilucidar, porque en este momento histórico, donde en 2017 se reportó un 29.3% de menos asistentes a las salas comerciales, y cuando las plataformas digitales de exhibición cinematográfica están cobrando más fuerza cada día, se siguen batiendo records en los espacios de distribución convencionales de nuestro país.

Protagonizada por Mauricio Ochmann, Fernanda Castillo, y Emiliano Aramayo, ‘‘Ya Veremos’’ es la historia de Rodrigo, un doctor que prioriza su trabajo antes que su familia, cuyo hijo, Santiago, podría quedarse ciego en un par de meses, razón por lo cual deciden, junto con su exesposa, realizar una lista de cosas que el niño quiere hacer antes de su operación.

La ausencia de carisma en los personajes resta calidez al largometraje, manteniéndolo en un punto medio entre un drama gastado y una comedia estéril; el guión, suficientemente capaz para hilar una serie de situaciones que van desde lo artificialmente conmovedor, hasta lo absurdamente incoherente (a veces sobre la misma escena), no concreta ningún objetivo en su desenlace, dejándonos en duda si su propósito era hacer el retrato de una familia que se une en un momento de vulnerabilidad, o de un padre que intenta recuperar a su mujer aprovechando la enfermedad de su hijo. Pareciera también, que los realizadores, al ser conscientes de estar mostrando en pantalla una realidad completamente ajena a la de los mexicanos, recurren a la banda sonora para potencializar una emocionalidad que simplemente no está presente en su película.

Sin juzgar tan duramente a los talentos emergentes debe mencionarse que Aramayo, el más joven de los protagonistas, debió requerir mucha más preparación actoral o simplemente no era el papel adecuado para el histrión, lo cual se nota en la falta de interacción orgánica con el resto del elenco.

No debería sorprendernos el factor que le ha merecido la atención mediática que rara vez se le da al cine nacional: ‘‘Ya Veremos’’ no propone nada que no se haya visto antes; más aún, recurre a imitar patrones y personajes (ya no se diga estructuras narrativas) de cintas que, si bien fueron taquilleras, son irrelevantes en la actualidad, poniendo como claro ejemplo, la película protagonizada por Eugenio Derbez en 2013 (cuya hija, por cierto, es productora de la cinta de Ybarra). Mientras el cine mexicano en carteleras sea una repetición de sí mismo, no podemos esperar más resultados similares en cada año, lo cual definitivamente es una estrategia excelente desde un punto de vista comercial, pero pésimo para la
generación de contenido cultural de calidad.

 

Cineasta por pasión, todologo por necesidad. Amante del arte y el humor negro.

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