Se acaba el mes patrio y con este la oferta de películas mexicanas en cartelera, que como si fueran decoraciones, vuelven a los armarios y repisas solo para llenarse de polvo, y encontrar acogida en los festivales de cine nacional hasta que las salas comerciales les permitan un par de horarios en los huecos que hay entre los blockbusters.

Precisamente, en el primer fin de semana de octubre aconteció el estreno de Venom, una cinta que ha dado mucho de qué hablar debido a su polémica y confusa condición contradictoria, que la distingue de cualquier otra película de superhéroes (tanto de Marvel como de DC) hecha hasta ahora: su personaje principal proviene de la franquicia de Spiderman, pero no hay ninguna mención, ya no decir aparición o cameo, de El Hombre Araña en este filme.

Dirigida por Ruben Fleischer, Venom cuenta la historia de Eddie Brock, interpretado por el británico Tom Hardy, un ex periodista que tras inmiscuirse en una investigación contra una poderosa agencia espacial, es atacado por un simbionte extraterrestre que tomara el control de su cuerpo, y provocará una ola de caos y destrucción en la urbe de San Francisco.

Dejando de lado el fenómeno cultural que la precede, la cinta no trae nada nuevo al ya de por si desgastado género de cintas inspiradas en historietas. Esta segunda adaptación cinematográfica del fornido alienígena negruzco (la primera fue en 2007, con el desafortunado cierre de la trilogía de Sam Raimi del hombre arácnido) retoma con descaro elementos de otros filmes, que sin acierto entorpecen el ritmo de las escenas, haciendo que la película termine justo antes de que podamos entender a nuestros personajes principales y sus motivaciones. Otro gran problema es el pobre manejo del tono, que oscila entre una ciencia ficción melodramática y sombría, y una comedia de humor negro bastante fársica, sin que ninguna de las dos termine de cuajar.

Si se analiza a un nivel técnico y comercial, no hay mucho que desmeritar, aunque tampoco nada particularmente rescatable. Hay escenas de acción interesantes, un par de momentos cómicos que alivianan un poco la trama exageradamente tétrica, y los efectos especiales si bien no son los más impresionantes, al menos aportan a la personalidad caricaturesca del antihéroe. En resumen, una obra de mercadotecnia fílmica que deja un sin sabor, aun cuando no se espera nada de ella.

A pesar de todo, es posible que sus realizadores interpreten a Venom como un rotundo éxito comercial, ya que esta ha recuperado el 80% de su presupuesto en la primera semana que tiene en exhibición, aunque dudo mucho que las audiencias la recuerden una vez que finalice el año.

Una película de Spiderman hecha sin Spiderman, un personaje de los Estudios Marvel sin Marvel; una película hecha para complacer que no complace a nadie.

Cineasta por pasión, todologo por necesidad. Amante del arte y el humor negro.