Vetusta Morla y Porter inauguraron las actividades dedicadas a la música en el Foro FIL. La sesión permitió un acercamiento a lo mejor de las dos bandas

Al caer la noche, el Foro FIL se transforma en una verdadera celebración que da la bienvenida a la mancuerna entre España, concretamente Madrid, y México. Desde hace algunos años, ya con el título de foro, este espacio se ha convertido en el punto neurálgico de la fiesta literaria más importante de Iberoamérica, una especie de termómetro que permite constatar no sólo la asistencia de personas, sino la capacidad que tiene la música para hacernos emocionar con las más distintas propuestas.

Pese a que aún faltan 26 días para la temporada de invierno, el incipiente frío y viento que acostumbran penetrar en el foro funciona como marco perfecto para la presentación de dos agrupaciones de diferente trayectoria y latitud, pero que comulgan de manera particular en una serie de puntos: ambos grupos pertenecen a una generación joven que ha crecido con las transformaciones de una industria musical, además de mantener un discurso que busca aproximarse a una realidad estremecedora.

El cartel incluye a Vetusta Morla y Porter, agrupaciones encargadas de encender la noche y de propiciar el primer acercamiento entre Madrid y México. Una velada que desde el principio anticipó la conjunción de experiencias sensoriales, y que no defraudó a quienes se dieron cita anoche en el Foro FIL.

Porter fue la banda que lanzó el primer disparo para conseguir que —de manera particular, digamos que un tanto estática al principio de su participación— los ánimos festivos invadieran a una buena parte de los asistentes, quienes demostraron que, más allá de la sensación de amor y odio que esta banda ha provocado en algunos circuitos de Guadalajara, mantiene una presencia que posee su mejor recompensa mediante las reacciones del público: una entrega discreta, de corear canciones de tinte melancólico y de cierto aire de mexicanidad, que va de la mano con la música de Porter, una experiencia que cobija los arreglos hipnóticos y las atmósferas delicadas.

Galería Porter

Para muchos, la noche tuvo su punto más álgido al llegar Vetusta Morla al escenario del Foro FIL. El sexteto dejó en claro por qué constituye una de las agrupaciones más destacadas de los últimos años en España, gracias a la constancia, pero también a un discurso que retoma vivencias que tienen su punto de origen en los aspectos más personales, sin abandonar en ningún momento el contacto con la realidad inmediata de su país.

Contagiado por una luminosidad sui géneris, que fue provocada por un ojo de dios huichol en la espalda de Juan Pedro Pucho Martín, Vetusta Morla sencillamente se dejó seducir por sus fanáticos, una camada de jóvenes que no escatimó en expresar a los españoles su complacencia por las canciones que pueden llevarnos desde la introspección hacia la euforia.

Vetusta Morla entregó para el público de Guadalajara una selección de temas que, más que un recorrido de trayectoria, permitieron apreciar la conexión entre las ideas de los integrantes de la banda, una alianza que tiene como referente más cercano el álbum Mismo sitio, distinto lugar, producción que desde ahora marca un antes y un después para Vetusta Morla, un grupo que paulatinamente ha crecido, y que anoche dejó huella en las mentes de muchos.

Galería Vetusta Morla

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