Tristeza e alegria na vida das girafas: la disparatada búsqueda de la razón

En la mañana del viernes 8 de marzo se pudo apreciar un lobby casi vacío en el Conjunto Santander de Artes Escénicas, una de las principales sedes de la 34° edición del Festival Internacional de Cine en Guadalajara; son pocos los que pueden darse el lujo de asistir en el horario matutino entre semana y aun así se respira una atmósfera de cinefilia inquieta y curiosidad ansiosa. Una de las primeras funciones a la que somos invitados ni siquiera tiene título en español, y quizás esa fascinación por lo exótico nos llevó hacia la Sala 2 de la Cineteca. Al apagarse las luces de la sala, la pantalla nos recibe con imágenes de una niña larguirucha, un padre soltero obsesionado con Chejóv, y un hombre en botarga de oso de peluche que escupe todo el catálogo de groserías portuguesas.

Sadness and Joy in the Life of Giraffes (aun sin traducción en México), séptimo largometraje del director portugués Tiago Guedes, narra la historia de la jovencita de anteojos apodada ‘‘Jirafa’’ (Maria Abreu), cuya investigación para su proyecto escolar sobre estos animales se ve frustrada ya que a su padre, actor desempleado en plena crisis emocional (Miguel Borgues), no le alcanza para pagar el cable, impidiendo que la chiquilla tenga acceso al Discovery Channel. Así es como la pragmática púber decide aventurarse hasta encontrar la solución que le devuelva la conexión al canal de televisión por lo menos para toda la vida.

La realidad y la fantasía se difuminan entre monólogos extensos, remanente elemento narrativo de la obra de teatro homónima adaptada por el filme, que tanto aleccionan sobre la vida a la pequeña Jirafa de arrugado vestido amarillo perfumado con la esencia de una madre ausente, como la hacen enfrentarse a una realidad que poco tiene que ver con las definiciones del viejo diccionario que tan animosamente consulta a cada rato, y que hasta entonces le había servido de ventana que explica todo, y revela nada.

Cual Dorothy en ‘‘El Mago de Oz, 1939’’ (siendo Tónan Quito la referencia máxima de la cinta interpretando el papel del oso nombrado Judy Garland) que debe seguir el camino amarillo para volver a casa, el personaje de Abreu es transportada en un torbellino representado por un abrazo a su diminuta habitación, en donde concluirá aceptando la madurez, que ya su cuerpo había anunciado, resignada a la descolorida cotidianidad, donde su padre no es el alter ego en vida de Antón Chejóv, donde los adultos no escuchan a niñitas intelectuales, y su fiel
acompañante es un simple oso de felpa que no puede defenderla de la hostilidad y la incoherencia.

Sentados frente a la pantalla, actriz, director, y productor hablaron de los eventos personales que los llevaron a embarcarse al proyecto, de la música cuyas letras lamentaron no hayan sido traducidas, y de la interacción de los personajes secundarias con el de la ya no tan chiquilla María, aún vestida de amarillo, y aun cohibida y reservada. Vistos juntos, se puede notar que Tiago y María comparten una misma mirada profunda que sin duda se refleja en el largometraje.

‘‘La tristeza y la alegría de las jirafas’’ se torna en una búsqueda disparatada de la razón, que trata sobre la necesidad de simbolizar la frustración, la ansiedad, y la confusión; de fingir y soñar para hacer de lo mundano algo extraordinario.

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Cineasta por pasión, todologo por necesidad. Amante del arte y el humor negro.

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