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La anomalía física capaz de materializar las pasiones intangibles. El salvaje encuentro amoroso como inesperado encaramiento de la identidad. Y un insostenible sentido de pertenencia, relevado por una concienzuda determinación emocional se exploran con arriesgada crudeza en Criaturas Fronterizas, 2018.

 

 

Alucinante segundo largometraje dirigido por el iraní Ali Abbasi (Shelley, 2016), Border (título internacional), muestra la vida de Tina (Eva Melander) una agente aduanal de extraña apariencia física, y poseedora de la habilidad para detectar el miedo por medio del olfato, quien se siente atraída por un misterioso viajero que comparte su misma peculiaridad corporal.

 

 

Innegable fascinación rechazadora es provocada por la fémina de rasgos cuasi neandertales, ya más sobrellevada que lastimosa, apenas aligerada por coincidir con el símil Vore (Eero Milonoff), cuya postura ante sus notables diferencias se distancia de las conciliadoras prácticas de Tina, y se refugia en un cinismo rencoroso, que además exhibe su supuesta condición ajena a la humanidad (‘‘La raza humana entera es una enfermedad’’). La disyuntiva que se conjuga ante la hasta ahora asumida homo sapiens es desenlazada por el cuestionamiento de la propia naturaleza, insatisfactorio para la radical pareja, y plantea una ambigua síntesis de las intenciones (‘‘No quiero lastimar a nadie. ¿Es humano pensar de esa manera?’’).

Acrecentada soledad se presenta no por el habitual desestimó superficial, o incluso el abuso oportunista de la extraordinaria habilidad sabueso, sino por la creencia personal que se distancia de la apatía destructiva, por apostar a la compasión anhelante; se desprende del engatusado odio a la otredad, para alcanzar la plenitud existencial; rechaza la seductora promesa de muerte, y se vuelve realizada proveedora de vida.

Un reconocimiento de la voluntad, invariablemente transgresivo. Relato fantasioso y distraído hacia cuestionamientos morales por mucho tremebundos. El planteamiento de la extrañeza como posibilidad de lo sublime.

 

 

Octubre es el mes del terror y suspenso en la sala del Cine Club el Muégano de La Biblioteca Los Mangos. Con un recorrido fílmico de grandes clásicos y directores maestros del horror. Todos los lunes del mes estarán dedicados al cine clásico, los miércoles a joyas de la cultura pop y cinematográfica, con un ciclo denominado “Pesadillas de Octubre”, y los viernes al ciclo “Casos del Departamento Q”, con películas contemporáneas.

Cartelera del mes: 

Cómo llegar al Cine Club El Muégano de La Biblioteca Los Mangos.

 

 

En la exaltante hollywoodense novena entrega del tennesiano Quentin Tarantino se recuenta una nostálgica ucronía, distanciada del glorificador homenaje exploitation o la encadenada veneración western, construida como redimida refinación del ego; como revelada reflexión de las pasiones; y como grandilocuente evocación del fervor y del fracaso.

Renovador noveno largometraje del director de culto (Bastardos sin gloria, 2009; Django desencadenado, 2012; Los 8 más Odiados, 2015) Érase una vez en… Hollywood (Once Upon a Time… in Hollywood), 2019 narra como el desgastado antagonista de series de televisión Rick Dalton (Leonardo Dicaprio) y su igualmente desempleado doble de riesgo, al mismo tiempo mandadero particular, Cliff Booth (Brad Pitt), afrontan la tropezada incursión del primero en la industria fílmica en un Hollywood de finales de los años 1960, donde triunfan estrellas como Sharon Tate (Margot Robbie), y los grupos de hippies acechan en cada esquina.

 

 

Espectaculares secuencias autorreferentes de fársica bravura inflada son preámbulo de la delatada egofobia punzante del derrotista derrotado Dalton, orillado a rebajar su actuación en despreciables spaghetti westerns, maquillado hasta la exageración para deliberadamente ocultar su estereotipada identidad, y reconociendo su patetismo inherente, apenas consolado por una notable infante ecuánime (Julia Butters). El vicioso autodesprecio únicamente será librado en el ímpetu de una expiatoria interpretación tan improvisada como insistida, arranque que conduce de la bochornosa tartamudez nerviosa a la flamante osadía heroica.

Extendidos recorridos meditabundos por autopistas angelinas llevan al egotismo del taciturno Cliff a dejarse seducir por la exacerbada jovencita de edad ambigua y nombre sugestivo Pussycat (Margaret Qualley), enfrentar en alardoso combate al mismísimo Bruce Lee (Mike Moh), y en un estado alterado de envalentonamiento, sacrificarse ya no frente a los reflectores en ensayadas escenas de anonimato, sino en un violento enfrentamiento que engrandece al volátil stunt man.

 

 

Escalofriante presencia repulsiva es representada por la egolatría de la ‘‘familia’’ Manson, puestos como ociosos oportunistas bajo la fachada de comunidad libertina, orgullosos acusadores de la incredulidad (‘‘¡George no está ciego! ¡Tú eres el ciego!’’), y concluir su temible aparición en un sangriento aniquilamiento sensacional de inesperada satisfacción.

La ensoñada recreación de la venerada Sharon Tate deja ver una egofilia descubierta como auto fascinación dignificante, como resurgimiento de la imaginación esperanzadora, como reivindicación de la memoria colectiva y propia, antes diluida por el egocentrismo de la ciclópea industria por antonomasia.

 

 

Finalmente, en la ficción resignificada se manifiesta el superego del super idolatrado Tarantino, que ostenta la moraleja de la desdeñosa crueldad incomprensible, como la reafirmación de la imbatible naturaleza humana, transferida en la entrega impulsiva a la incertidumbre que es el acto de filmar. Una panorámica fábula del ego eximido y exhibido. El replanteamiento histórico como reconciliación de la añoranza. Una extraña familiaridad estética y estilística, que alimenta las fantasías más reales que la realidad.

 

 

El tradicional cine foro del puerto “Cine Club el Muégano” de la Biblioteca y Centro Cultural Los Mangos, ha preparado un ciclo de cine mexicano de la época de oro, esto con motivo de celebración al mes patrio. Las proyecciones serán todos los lunes de septiembre en punto de las 19:00 horas. 

Cartelera

 

Lunes 2 de Septiembre: 19:00 horas
Película: El peñón de las ánimas
País: México
Año: 1942
Duración: 122 minutos
Intérpretes: Jorge Negrete, María Félix, Carlos López Moctezuma
Director: Miguel Zacarías

Sinopsis: Un ranchero y una refinada dama de la ciudad se enamoran. Pero la lucha de 200 años entre sus familias, amenazará su relación romántica. Con esta película hizo su debut cinematográfico María Félix.

Lunes 9 de Septiembre: 19:00 horas
Película: Tizoc
País: México
Año: 1947
Duración: 109 minutos
Reparto: Pedro Infante, María Félix
Director: Ismael Rodríguez

Sinopsis: La historia de un indio que da la vida por amor a una mujer blanca, confundiéndola por su belleza con la Vírgen María, luchando contra la sociedad, los prejuicios y la raza. El cree que ella se va a casar con él cuando ella le regala su pañuelo, costumbre dentro de su pueblo indio. (FILMAFFINITY)

Lunes 16 de Septiembre: 19:00 horas
Película: Flor Silvestre
País: México
Año: 1943
Duración: 94 minutos
Reparto: Dolores del Río-Pedro Armendáriz
Director: Emilio Fernández

Sinopsis: En un pueblo del Bajío de principios del siglo veinte, José Luis, hijo del hacendado don Francisco, se casa en secreto con Esperanza, una bella y humilde campesina. Disgustado por la boda y porque su hijo se ha convertido en revolucionario, don Francisco deshereda a José Luis y lo echa de su casa. Tras el triunfo de la revolución, la pareja vive feliz hasta que José Luis se ve obligado a enfrentar a un par de falsos revolucionarios que han secuestrado a Esperanza y a su pequeño hijo. (FILMAFFINITY)

Lunes 23 de Septiembre: 19:00 horas
Película: Macario
País: México
Año: 1960
Duración: 91 minutos
Reparto: Ignacio López Tarso
Director: Roberto Gavaldón

Sinopsis: “Macario” nos cuenta la historia de un pobre campesino que se encuentra en el bosque un día, con un extraño, y es obsequiado por éste con poderes curativos milagrosos. El campesino pobre, indefenso, muerto casi de hambre, con una esposa y cinco hijos, comparte con el extraño su comida, que él piensa es sólo otro campesino hambriento. Es después que ambos han comido, y que el peregrino tiene su parte, éste le otorga el poder prometido en la forma de un cuenco de agua dotada de poderes especiales, que supondría la salvación de Macario y a su vez, la más grande de sus desgracias.

Poco a poco la historia nos lleva a compartir o entender el ingenio mordaz de la cultura Mexicana, llevándonos hacia el oscuro mundo donde la muerte y la vida están entrelazadas. Tarda muy poco tiempo para que el talento de curar de Macario se difunda en la cercana ciudad. Pronto el campesino, su esposa e hijos están cómodamente instalados en una casa grande, bien equipada y todo parece de color de rosa, hasta que Macario es más rico que el médico del pueblo, lo cual llama la atención de la temida Inquisición.

Esta es realmente un gran y rara vez vista película mexicana. Está excelentemente fotografiada, actuada y dirigida. El personaje principal, Ignacio López Tarso, es brillante y digno de mención especial, la dirección es rica y fluida en revelarnos fielmente el entorno. La fotografía de Gabriel Figueroa juega con una paleta de blancos y negros que hacen fulgurar la película.

Lunes 23 de Septiembre: 19:00 horas
Película: ¡Qué viva México!
País: México
Año: 1930
Duración: 84 minutos
Reparto: Félix Balderas, Martín Hernández, David Liceága, Julio Saldívar, Isabel Villaseñor y Maruja Griffel
Director: Dirección Sergei M. Eisenstein y Grigori Aleksandrov

Sinopsis: Film en cuatro episodios, más un prólogo y un epílogo. El prólogo presenta imágenes alegóricas del México prehispánico. El episodio “Sandunga”; recrea los preparativos de una boda indígena en Tehuantepec. “Fiesta”; desarrolla el ritual de la fiesta brava, mientras que “Maguey” escenifica la tragedia de un campesino victimado por rebelarse contra su patrón. “Soldadera” muestra el sacrificio de una mujer revolucionaria. El epílogo, también conocido como “Día de muertos”;, se refiere al sincretismo de las distintas visiones que coexisten en México alrededor del tema de la muerte. (FILMAFFINITY)

¿Cómo llegar?

 

 

 

 

 

 

El Ciclo de Cine Mexicano 70 y 80 llegará a la Isla del Cuale de Puerto Vallarta, esto como parte del Circuito Cineteca Nacional, una serie de programas y ciclos que se extiende a distintos espacios del país como universidades, cineclubes, museos, centros culturales y todos aquellos que estén interesados en apreciar el cine de calidad a través de la exhibición.

El auditorio del Instituto Vallartense de Cultura se convierte en la sede que forma parte de este ciclo y que exhibirá a público asistente 7 películas del cine nacional de las décadas del 70 y 80s, todos los miércoles del 4 de septiembre al 16 de octubre. 

 

Miércoles 4 de septiembre

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Miércoles 11 de septiembre

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Miércoles 18 de septiembre

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Miércoles 25 de septiembre

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Miércoles 02 de octubre

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Miércoles 09 de octubre

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Miércoles 16 de octubre

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¿Cómo llegar? 

 

Para conocer más sobre el cine mexicano te recomendamos visitar los siguientes sitios: Cineteca Nacional, IMCINE

 

 

Una refrenada ambición sometida al rebajamiento errante; la insostenible promesa de un presuntuoso panorama como esperanza consoladora; y un sistemático ensimismamiento preferible a cualquier manifestación emocional proliferan con angustiosa indiferencia en La camarista, 2018.

Introspectiva ópera prima de la actriz y directora Lila Avilés (cortometrajes Dèjá Vu, 2016; y Nena, 2017), La camarista muestra la rutina laboral de Evelia (Gabriela Cartol), una joven empleada de limpieza de un hotel, incesantemente esforzada para destacar y ser ascendida, atender vía telefónica a su hijo, y cumplir los exigentes caprichos de los huéspedes.

 

 

Imprevisible tensión asfixiante se entreteje en las reiterativas secuencias de ordenamiento de cuartos, con demandas que llegan a lo absurdamente invasivo (‘‘¿Vos poder quedarte con mi bebé en lo que me doy una duchita rapidísima?’’); en las escenas de encogida petición del codiciado vestido rojo olvidado en una habitación, y la burocrática respuesta automatizada que le acompaña con frívola incertidumbre (‘‘Eres la primera en la lista’’); y en los múltiples encuentros con las compañeras de trabajo, que aprovechan a la retraída Eve para ofrecer sus servicios (‘‘Ahí si necesitas algo estoy en el dieciséis’’) no sin propios intereses (‘‘¿Me puedes hacer un favor?’’) o de plano venderle productos por medio de chantaje sentimental (‘‘Vendo trastes, mira, para ayudarme’’). Queda entonces develada la deshumanizante interacción estructural por la que se conducen ventajosas empleadas y omniscientes supervisoras, donde se adquiere estimación por la utilidad que se pueda proveer: Eve existe sólo mientras se requiera su existencia; su identidad está sujeta a lo que los otros identifiquen en ella (dadivosa auxiliar, presta niñera, o complaciente exhibicionista), y así mismo, debe resignarse a su anonimato cuando no ofrezca beneficio ajeno.

Cartel: La Camarista

 

 Y el apresador hotel no logrará recompensar a la exhausta Eve, que falla como madre, atendiendo cariñosamente al niño impropio, fungiendo de placebo que encubre la constante negligencia del hijo verdadero en casa; como empleada modelo, que a la primera falta es menoscabada condescendientemente (‘‘En mis tiempos sí, sí que nos regañaban por no hacer las cosas bien’’), y se le paga con la anhelada prenda colorada para solapar el hurto de su puesto, derivando en una frustración enardecida contestada con una frustración acomodada (‘‘Si todos obtuviéramos todo lo que nosotros quisiéramos, pues, yo quiero ir a Italia, yo ya estuviera en Italia’’); y finalmente, falla como ser sensible, incapaz de sostener vínculos amistosos, traicionados sin pesar y extinguidos sin consecuencias, ni romántico-sexuales, despojados de cariño recíproco, y sirviendo solo al voyerismo pasajero.

Una ilusión intermitente, fascinante y embaucadora, vista solo en la lejanía, cuan horizonte inalcanzable. Una meditada contemplación del sacrificio y fracaso femenino. Un grito sordo incapaz de abandonar su arraigada condición minúscula.