Nunca Estarás a Salvo, la excelencia en el suspenso

 

 

Luego de su destacable paseo por el Festival de Cannes en 2017, donde fue galardonada con el Premio a Mejor Guión, y Mejor Actor, llega a nuestras salas ‘‘Nunca Estarás a Salvo’’, un thriller oscuro y perturbador dirigido por Lynne Ramsay, directora que muchos recordarán por la película ‘‘Tenemos que hablar de Kevin’’, estrenada en 2011.

Basada en el libro homónimo, ‘‘You Were Really Never Here’’ (titulo original), narra la historia de Joe, un violento veterano de guerra lleno de traumas, dedicado a localizar niñas desaparecidas, quien descubrirá una conspiración después de que uno de sus rescates se sale de control.

Ramsay ha creado una verdadera experiencia cinematográfica donde el misterio y la desorientación son elementos incesantes; la música original, compuesta por Johnny Greenwood, nos traslada a un caótico ambiente urbano, donde los sonidos naturales de la ciudad nocturna se confunden y se mezclan con los sintetizadores armónicos, guitarras eléctricas superpuestas, y cuerdas chirriantes dignas de una película de terror. La fotografía por su parte, sugiriendo la violencia a cuadro, homenajeando a Hitchcock (influencia admitida de la directora), y cargada constantemente en el rostro del protagonista, como si él mismo fuera quien conduce a la cámara y la obliga a presenciar su dañada condición mental con apenas unos atisbos de bondad que luchan por salir a la luz.

Joaquin Phoenix, encarnando a Joe, nos muestra a un escalofriante personaje cuyas acciones autodestructivas solo son superadas por las circunstancias que rodean a su oficio, vigilante clandestino sin miedo a terminar con la vida de los secuestradores de menores. Phoenix no solo da vida a este oscuro antihéroe, sino que lo lleva a los límites de la locura, y del dolor, a la vez que busca demostrar un profundo sentido de lo que es correcto pese a las contradicciones morales; sin duda uno de los desafíos más grandes para este actor, que como público, agradecemos se haya logrado con pasión evidente.

Los paralelismos entre este filme y el clásico de Scorsese ‘‘Taxi Driver (1976)’’, son evidentes, tal como lo ha señalado la crítica. No obstante, aunque como herramienta de mercadotecnia funciona perfectamente, la cinta es remarcable por sus propios méritos, sin necesidad de comparación. Es verdad que ambos protagonistas son veteranos con impulsos hacia la violencia, pero a diferencia de Travis en Taxi Driver, Joe nunca obtiene su redención como héroe: la vida no le da ese momento de gloria que consagró al personaje de De Niro, en su lugar se topa con una cruenta realidad que pesa mucho más que todos sus intentos por darle significado a su obsesiva conducta que destruye todo a su paso.

Algo diferente, algo menos esperanzador, quizás, a lo que ha llegado a carteleras en las últimas semanas. Pero también algo estimulante para los cinéfilos reales; algo de verdad, y algo de ficción, como la vida misma.

 

 

Cineasta por pasión, todologo por necesidad. Amante del arte y el humor negro.

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