Cada ser humano es un ecosistema que camina sobre la Tierra, pues está compuesto no sólo de los genes heredados por sus padres, sino de millones de microorganismos y genes de otros animales, lo que hace a la raza humana una parte más de la biodiversidad que existe en el mundo, afirmó este jueves el Coordinador General del Museo de Ciencias Ambientales, del Centro Cultural Universitario (CCU), doctor Eduardo Santana Castellón.

Tenemos más células de otros animales, bacterias y microbios que de nosotros mismos. Hay mucha mayor diversidad genética en nuestro cuerpo que los genes que nos dieron nuestros padres y que nos define genéticamente. Somos ecosistemas que caminamos sobre la Tierra y sería imposible sobrevivir si no tuviéramos esa flora y esa fauna dentro y fuera de nosotros.Eduardo Santana Castellón.

El doctor en Ciencias en Zoología y Ecología de Fauna Silvestre detalló que cada persona tiene hasta 1.3 kilogramos de células de diferentes bacterias en el cuerpo, similar a lo que pesa el cerebro; además de 100 millones de microorganismos, 48 millones de bacterias, 60 millones de virus, varios miles de hongos.

En su ponencia titulada “Los últimos animales”, dada en el Conjunto Santander de Artes Escénicas, el también profesor del Centro Universitario de la Costa Sur (CUCSur) de esta Casa de Estudio, recalcó que los seres humanos están conectados con la diversidad biológica del mundo de muchas maneras, aunque el aumento de personas que viven en las ciudades ha impedido que éstos tengan contacto con los animales y no conocen lo importante que son para la vida diaria y la supervivencia.

Recordó que México es uno de los países más importantes en diversidad biológica al ocupar el quinto lugar en el número de especies de plantas y animales. Aunque cuando se trata de la diversidad biocultural, se coloca en el tercer sitio, gracias a los 62 idiomas que se hablan en el país además del español, y a la multiplicidad de culturas que prevalecen en suelo nacional.

En los últimos 50 años han desaparecido 49 especies de animales por la destrucción de su hábitat, como el oso grizzly u oso gris mexicano, que sobrevive pero fuera del territorio mexicano; así como la foca monje o el carpintero imperial, que era el más grande de su especie en el planeta y que habitaba principalmente en Jalisco y Michoacán.

Estamos siendo responsables de la destrucción de un gran porcentaje de especies en el mundo.Eduardo Santana Castellón.

Añadió que hay animales que son sagrados para algunas culturas y que muchos traen beneficios tanto para la producción de alimentos y curar enfermedades, como los murciélagos.

Santana Castellón declaró que todos las especies de plantas, animales y microorganismos son indispensables para que el planeta funcione de manera correcta y realice sus procesos naturales de forma equilibrada, como si fueran las partes de un avión; por lo que el hecho de que una especie deje de existir pone en riesgo la estabilidad natural de todos los ecosistemas de la Tierra.

“Las especies son como los tornillos que hacen que el avión funcione, y el ecosistema es como un avión. Hay una relación entre las plantas, los herbívoros, los depredadores, hasta llegar a los humanos. La extinción de cada especie es como un tornillo que le quitan al avión y que se requiere para el buen funcionamiento de la aeronave, para que vuele correctamente y con seguridad”, concluyó.

El Festival Papirolas continuará hasta el domingo 26 de mayo con talleres, conferencias, conciertos y actividades para niños y adolescentes.