Guerra Fría: el romance en el destierro

La mirada cinematográfica de Paweł Pawlikowski, dada al melodrama, y a los finales de inquietante emoción ambigua, se ha convertido en una de las más destacadas e identificables del séptimo arte, que de igual forma aborda las cuestiones técnicas (la puesta en cámara estática/libre marcada por el espacio negativo; el manejo del silencio como elemento sobresaliente de la banda sonora), como su potencia expresiva basada en la economización de recursos narrativos. En su última entrega, el realizador polaco demuestra una constante ambición por convertir los conflictos más mundanos en relatos de grandeza universal.

‘‘Cold War’’ (o Zimna wojna en su título original), dirigida por Pawlikowski, cuyo anterior largometraje, Ida, 2013 obtuvo el premio de la Academia por Mejor Película Extranjera en 2015, narra el romance entre el director musical Wiktor (Tomasz Kot) y la cantante Zula (Joanna Kulig), cuyos encuentros y desencuentros se verán afectados por el escabroso escenario político de Polonia a mediados del siglo XX.

En secuencias breves, entramadas de forma episódica, que en conjunto no rebasan los noventa minutos, se construye un drama romántico cautivador y acertadamente efímero. La relación entre los personajes interpretados por Kot y Kulig, eternos amantes jamás comprometidos, se compone y descompone a cada minuto, contrastando brillantemente con la inestable estructura social y política de la época, siempre cambiante y siempre amenazando a los errantes enamorados. Los saltos temporales que suceden imaginariamente y abarcan periodos de años extensos, acentúan la incapacidad de la pareja para amoldarse a las transformativas décadas caóticas.

Ni siquiera la música escapa de la profanación de identidad, distorsionándose en géneros y hasta en lenguas, pasando por el folk rural europeo, llegando hasta el rock ‘n roll gringo más popular. Una vez que la cantante y el pianista se ven imposibilitados de volver a su origen, al pasado, y con un futuro definitivamente desolador, no les queda más remedio que buscar el refugio en ruinas sacras, unidos en un acto de profunda desesperación y compasión.

Auténtica experiencia de cine puro, bellamente narrada y trágicamente concluida, Cold War relata un profundo relato de amor, contenido en acciones y sucesos de apariencia sencilla, y de extraordinaria realización.

 

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Cineasta por pasión, todologo por necesidad. Amante del arte y el humor negro.