La egresada del DIS de la UdeG, ganó con el filme “Cerulia”,

“¿Son sueños aunque esté despierta?”, pregunta Cerulia, una mujer inmersa en el recuerdo de su infancia, de cuando solía jugar con una amiga imaginaria, que era personificada por ella misma.

El misterio es lo que ata a la protagonista, y al propio espectador, del cortometraje que lleva el nombre del personaje principal, Cerulia; un filme animado en stop motion, que el pasado martes ganó el premio a Mejor corto animado en la entrega 60 del Premio Ariel, que otorga la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas.
 
La directora de esta película es Sofía Carrillo, quien tras ser anunciada como ganadora en la ceremonia, subió al escenario del Palacio de Bellas Artes con una notable sonrisa de emoción y, tras recibir la estatuilla, dio un discurso que incluyó el agradecimiento a la licenciatura en Artes Audiovisuales, del Centro Universitario de Arte, Arquitectura y Diseño (CUAAD) de la UdeG, de la cual es egresada.

La mirada profunda de los muñecos animados, el dramatismo que proyectan, la naturalidad de los movimientos y la atmósfera lúgubre son algunos elementos que hacen de esta cinta una verdadera obra de arte, la cual, Carrillo asegura, es como un Día de Muertos pero en versión oscura.
 
Cerulia ya tiene en su haber varios premios en festivales como el Internacional de Cine en Guadalajara, el Internacional de Morelia y el CutOut Fest, en Querétaro.

¿Cómo recibes este premio tras haber ganado otros galardones por la misma cinta?
El Ariel es una maravilla porque representa algo increíble si fuiste estudiante de cine. Cuando desperté, la mañana después de la entrega, sentí que me había pasado un tráiler encima. Ya había ganado un Ariel en 2012, con Prita noire, y pensé que esta vez sería más sencillo, pero no lo fue: me emocioné muchísimo y pasó un rato para que me cayera el veinte para luego pensar qué sigue. Desde aquel año me habían nominado otra vez y no gané, esta es mi cuarta nominación y nos llevamos el Ariel, aunque pienso que los contextos cambian mucho: el tipo de historia, los espectadores, cada año es distinto.


 
¿Cuál es el trasfondo de Cerulia, una cinta oscura que combina elementos infantiles?
Dicen que toda la obra de un artista trata de darle vueltas al mismo tema; en mi caso, tengo la teoría de que todo ocurrió cuando tenía entre 5 y 8 años de edad. Para Cerulia volví a hablar de mi infancia, pues está basada en un cuanto que le escribí a mi abuelo cuando murió y que es acerca de extrañar mucho a tus seres queridos y no dejarlos ir en paz. Es la historia de una chica que de pequeña tuvo una amiga imaginaria –que ya no está tan segura de que haya sido imaginaria–, y ya de adulta enfrenta vivencias de su niñez, una vez que vuelve a la casa de sus abuelos y enfrenta su pasado.   
 
¿Qué cambió en la creación de esta obra audiovisual?
Fue la primera vez que obtuve la beca de IMCINE para producción, esto ayudó a que los personajes de Cerulia tuvieran armaduras y ya no alambres, así como tener 16 rostros intercambiables para los personajes. Pudimos acceder a otro nivel de producción con nuestra misma gente de Jalisco, claro, a excepción de la actriz Diana Bracho, quien da voz a la protagonista. La idea es que sí se viera una evolución en la técnica, esto fue como nuestra fiesta de quinceañeras. Con el equipo de trabajo desarrollamos una estética que apuntalara nostalgia y horror, que al final no quedó tan de horror, más bien como algo fantasioso.


 ¿De dónde viene la inspiración de crear obras que ya tienen tu sello y que combinan extraños elementos visuales?
Soy hija de una pareja de pintores –que se conocieron cuando estudiaban en la UdeG, por cierto–, entonces mi primer contacto con el arte fue por medio de la pintura, mi papá es más figurativo y mi mamá más surrealista. Mi bagaje anterior a la escuela de cine viene de mis padres, y me fascina; de hecho, antes de entrar a la carrera no sabía si quería ser pintora o escritora. A veces parto más de una imagen para empezar a contar una historia. Además, soy la más pequeña de cuatro hermanas, por lo que eso nos proporcionó crecer en un universo muy femenino e íntimo.
 
El Departamento de Imagen y Sonido (DIS) ya se considera como semillero de grandes creativos. ¿Cómo te hace sentir ser parte de esta escuela?
Estoy muy orgullosa de mis compañeros, los veo como hermanos, ellos vienen arrasando. Me parece importante que se siga enseñando cine en Guadalajara. Da una emoción tan grande reconocer de dónde vienes y estoy increíblemente orgullosa por mi escuela. Tengo la oportunidad de conocer a los nuevos talentos porque he dado cursos en el DIS, me da gusto ver cómo van evolucionando. Nuestra ciudad es semillero de artistas y eso ya se sabe a escala nacional. Se critica mucho que está centralizada la escena del cine en la Ciudad de México, pero si a ésas vamos, se está centralizando el stop motion en Guadalajara; pero lo que nos conviene a todos es trabajar en conjunto para crear nuevos proyectos.
 
Texto: Iván Serrano Jauregui
Fotografía: Cortesía

 

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