Y apareces de pronto, en una notificación. Abro el navegador y ahí estás, con tu nombre en azul a un lado. Abajo de tu nomenclatura casi completa, porque le quitas siempre el segundo nombre como casi todos hacemos, aparece el número de amigos que tenemos en común. A un lado ‘Confirmar’ dentro de un botón azul que destaca, seguido de otro menos llamativo que contiene la frase ‘Eliminar Solicitud’.

Sería todo muy sencillo si sólo se tratara de tu fotografía con los lentes que te hacen tan bien, tu nombre cercenado y dos botones. Pero todo se torna un poco más complicado porque las dos opciones son muy dicotómicas: o te acepto de vuelta o te rechazo, ahora sí, por siempre. Porque yo sé que tu nombre está faltante de algo, yo que te conozco y sobre todo porque creo saber que la persona que está en esa foto con los lentes que le hacen parecer irresistible, eres tú hace unos años, una foto que capturó mi cámara. No es simplemente una foto, es tu piel hirviente contra mi cuello, esa foto no es una foto sino la memoria digital, si quieres, pero memoria de ti.

No es nada sencillo aunque lo parezca; mirar a la pantalla y mover el puntero de un botón resaltado al otro menos atrevido.

No es fácil ir y venir. Tal vez hablarte, fingir que ya todo pasó.

Te he extrañado. Pero no sé si sea necesario entender que el tú que yo he tenido por aquí está tan moldeado en recuerdos que ni siquiera tendría tus maneras y tu voz; sino las mías. Me extraño cuando fuimos jóvenes, indecisos, cobardes. Eso y demás ideas me quedan claras, pero paso mi puntero entre un botón y otro. Pienso en si fue un accidente o más bien volviste a verme de pronto; si tal vez algo te recordó a mí. Me debato, recuerdo, pienso y ahí viene una ola de amargura que recorre mi garganta.

He leído epopeyas, he leído crónicas medievales, he leído noches blancas en vela, todas menos sangrientas de lo que haces con tu fotografía, tu nombre a medias, nuestros amigos amigos en común y los dos botones.

Paso el puntero entre ellos y me recuerdo que las cosas terminan, que lo que vimos juntos son las ruinas que existen hoy. Y tú ahí, indiferente amenaza con tu nombre azul a un lado.

Eliminar solicitud.

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Comunicador gráfico, admirador del color, las texturas y las retículas. Me gusta encontrar soluciones, cocinar y leer. Creo en hacer las cosas como si fuera la primera vez, siempre.