El libro, más que un producto vendible

 

La lingüista y activista Yásnaya Aguilar (Oaxaca, 1981), consideró que la creación literaria en el sentido amplío, como la poesía y el ensayo, expande siempre los límites posibles y la capacidad expresiva de una lengua, lo cual se materializa en la tradición de libros que salvaguardan el castellano y las lenguas.

      “Libros que también están dentro de una compleja red de un mundo que es capitalista, o que son productos… Yo creo que, en ese sentido, las editoriales independientes hacen un trabajo lejos de considerar que los libros son sólo productos vendibles. Es una relación mucho más completa con autores que escriben, pero que también distribuyen y con personas que leen”.




      Así lo señaló a la conductora Yuriria Sierra, la cual refirió que el lenguaje se debe cuidar, atesorar y tener pulido para las próximas generaciones, esto al introducir la charla en la que la escritora originaria de San Pedro y San Pablo Ayutla, participó como parte del Maratón “Se logra por que se logra”, efectuado por las editoriales independientes: Almadía, Era y Sexto Piso.

      Aguilar destacó que le gustan mucho todas esas editoriales independientes porque “nos replantean y nos hacen ver que puede ser mucho más completa y rica la relación de la creación con el trabajo editorial; en comparación con las editoriales de otro tipo que pueden privilegiar el verlo sólo como producto”.




      En tanto, el conductor Miguel Ángel le preguntó como es que llegó a una de las editoriales independientes más subversivas como Sexto Piso, en donde participó en la antología Tsunami, a lo que respondió que aún se pregunta cómo fue que pasó, pues empezó a escribir, específicamente, en columnas porque le enojaba mucho cómo se expresaban desde un discurso, a veces, muy antropológico e inaccesible acerca de los pueblos indígenas o en general le incomodaban los prejuicios sin sentido de la opinión pública.

      “Más que escritora siempre me pensé como alguien que nada más anda opinando luego de cosas que ni le preguntan, y en eso de andar opinando conocí a muchas personas y tuve un gran acercamiento con una escritora que tiene todas las credenciales de formación: Gabriela Jáuregui, que ha estado cerca de muchos procesos y conoce súper bien el oficio; ella me invitó a esta antología. Fue todo un reto porque siempre es compleja la relación entre feminismo y otros movimientos de mujeres, como el de las mujeres indígenas”.