Me gustaría haber aprovechado este espacio para comentar acerca de los Premios Ariel, (los cuales se dieron a cabo la semana pasada) y ciertas situaciones que valdrían la pena resaltar, ya sea debido a su valor histórico o por un aparente nepotismo que no dejaba de dar señales de vida por más que intentaban taparlo bajo la sabana de la formalidad y lo políticamente correcto. Para mí las dos grandes estrellas de la noche fueron ‘‘La Región Salvaje’’ de Amat Escalante, y ‘‘La Libertad del Diablo’’ de Everardo González, películas muy distintas entre sí, que sin duda sentarán precedentes para las generaciones de cineastas por venir.

Después de este pequeño anexo pasamos a la reseña de una película de la cual no esperaba nada. Esta temporada de estrenos se caracteriza por ser de las más flojas, abonando que el cine de terror americano no pasa por su mejor momento.  Mis expectativas solo se basaban en un comentario en la radio donde se anunciaba que los críticos del Festival de Cine de Sundance la había descrito como ‘‘la película de terror del año’’. Debo admitir que agradezco haber sintonizado esa estación en el momento correcto.

Hereditary (en su título original) es la ópera prima del director americano Ari Aster, en la cual se nos muestra el proceso de luto que sufre la familia Graham, luego de la muerte de la abuela materna. A partir de este evento, empezaran a suceder sucesos inexplicables relacionados con el pasado de la difunta.

Es un tanto difícil describir la experiencia que genera ver esta cinta. De manera tajante pero satisfactoria, la historia da un giro de ciento ochenta grados, haciendo que la desorientación se vuelve una compañera constante; el terror producido por imágenes chocantes, llenas de simbolismos ominosos crean una atmósfera sombría que rara vez se logra con total éxito en este género. Así mismo, se presentan tonos lovecraftianos, y surrealistas, haciendo una que otra referencia al cine de Buñuel, acrecentando ese inexorable presentimiento de que algo acecha desde la oscuridad, siempre oculto, y siempre cerca.

Algunas propuestas del trabajo actoral son un tanto arriesgadas, ya que rayan en lo absurdo o exagerado, cosa que puede desalentar a los acostumbrados a las películas de ‘‘terror’’ donde las actuaciones son básicamente recicladas de otras cintas del género, al grado que se confunde a los personajes de una película con otra. Aun así,  ‘‘El Legado del Diablo’’ deja una sensación en el espectador similar a la que uno vive cuando ha descubierto algo que talvez no debería haber visto.

Incómoda, tétrica, y sumamente psicológica, ‘‘Hereditary’’ marcará a una generación completa, mientras que sorprenderá gratamente a los que ya habíamos perdido la fe en el cine de terror americano; Aster y su talentoso equipo nos hacen una invitación al reino de lo sobrenatural, llevándonos de la mano a través del umbral donde lo macabro y el espiritismo congregan de forma perversa, destapando emociones olvidadas, reviviendo el miedo hacia lo desconocido, que parecía haber muerto en el mundo del cine, y ahora cobra fuerza prometiendo no soltarnos jamás.

Cineasta por pasión, todologo por necesidad. Amante del arte y el humor negro.