El Club de los Insomnes: el síntoma de la diversificación

La industria fílmica mexicana ha sabido aprovechar las plataformas de streaming para adaptar, e incluso innovar sus productos cinematográficos, con el objetivo de abastecer a un público nuevo que de igual forma ha aprendido a consumir películas fuera de las salas de cine. En un país donde se producen cerca de doscientas cintas al año, y la mitad de estas no logran llegar a la cartelera, el surgimiento de los espacios de distribución digitales surgen como una alternativa ineludible y necesaria, pero también como objeto de debate; ¿qué tipo de contenido en línea es el que debe estar disponible?, ¿Debe esté igualar lo ofrecido en los espacios de distribución tradicionales?, ¿Cuál es la responsabilidad que asumen estos espacios para la oferta cinematográfica nacional?

Dirigida por José Eduardo Giordano y Sergio Goyri Jr., El Club de los Insomnes cuenta la historia de Danny (Cassandra Ciangherotti), Santiago (Leonardo Ortizgris), y Estela ( Alejandra Ambrosi), tres jóvenes adultos frustrados que comparten sus desvelos, sueños y fracasos en un pequeño minisúper donde se reúnen todas las noches.

Aunque es inusual que una producción cuente con más de un director, el resultado está lejos de justificar esta apuesta creativa. Si bien se plantean personajes con conflictos claros, ninguno de estos se desarrolla concretamente, la cinta carece de un verdadero momento climático, y la mayoría de las situaciones carecen de un desenlace que nos lleve a una conclusión satisfactoria. A todo esto se suma el hecho de que los propios Giordano y Goyri Jr. fungieron como guionistas, dándoles esto una libertad autoral bastante desaprovechada.

Del elenco es quizás Ciangherotti la más destacable, que entre su papel de madre tímida, resignada, y de mirada triste, tal cual ejecutó en ‘‘Tiempo Compartido (2018)’’, y el de esta cinta, donde se convierte en una cajera rebelde, amargada, y con aspiraciones artísticas, demuestra su talento para mutar frente a la cámara mientras encarna a su personaje con imperceptible habilidad. Lamentablemente, esta actriz queda rezagada por el libreto, que sin razón alguna decide no explorar las posibilidades dramáticas de la enigmática chica de cabello azul.

El mayor desafío para las producciones nacionales en este momento no es como hacer más cine, sino cómo lograr que se vea más cine. La diversificación de las formas de ver filmes también debería implicar una diversificación en las temáticas y sus propuestas narrativas, de otra forma sólo se estarían reafirmando los viejos modelos de producción, sin ningún discurso que favorezca a las nuevas plataformas ni cuestione a las películas realizadas bajo esquemas tradicionales.

Cineasta por pasión, todologo por necesidad. Amante del arte y el humor negro.

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