Derrumbarse

Ni bien la puerta se había cerrado abruptamente detrás de mí, me derrumbé. Es posible que te preguntes cómo carajo se derrumba alguien. Bien, pues imagínate que mis huesos perdieron solidez, mi boca se secó en instantes como los ríos al terminar el temporal de lluvia, los pilares de mis piernas flaquearon, todas y cada una de mis venas se inflaron para irrigar olas de sangre llena de pérdida cuando cada glóbulo gritaba agitado corriendo hacia el corazón.

Imagínate el derrumbe de un edificio, no debe ser tan difícil.

En youtube podrías encontrar cientos de videos si la tarea de imaginar te resulta complicada.

Puede sonar ridículo pero sentí un peso exagerado en el pecho, como si fueran golpes de una máquina demoledora todas las palpitaciones de mi gastado bomba sanguínea. La oxidada sangre de ferroso adiós que dije entre labios llegó a producir alguna señal en esos puntos tan emocionales del cerebro cuya función es la gestación y parto lacrimal, así dos gotas saladas de dejarlo todo atrás con el golpe de esa puerta fueron suficiente.

Justo después de haber llorado y toda la parafernalia propia de una despedida silenciosa, caminé hacia el auto, sujeté con fuerza el volante y antes de recorrer los 328 km que me separaban de casa, tomé un respiro tan fuerte que me dolieron los pulmones y exhalé. Mientras el aire salía en fragmentos de mí, tú también lo hacías.

Superarte en unos cuantos minutos fue todo eso, que no se te ocurra creer que fue fácil. Se trató de sentir un derrumbe, un poco de agua salada, aire fresco y la reconstrucción del humano que lleva mi nombre.

Tampoco he de mentir, faltó repetir esa rutina del colapso durante algún tiempo, sólo por precaución médica. Ya ves, nunca se puede ser lo suficientemente precavido en estos embrollados temas. Eso sí, después de haberte dejado tras ese portazo no permití que ocuparas más de cinco minutos de mis días.

Comunicador gráfico, admirador del color, las texturas y las retículas. Me gusta encontrar soluciones, cocinar y leer. Creo en hacer las cosas como si fuera la primera vez, siempre.

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