El hecho de que dos películas de superhéroes, producidas por la misma compañía, se estrenen con menos de un mes de diferencia entre sus fechas habla mucho del estado actual del cine comercial. Y aunque ‘‘Avengers: Infinity War’’ haya sido un verdadero evento cinematográfico (que en realidad es un logro compartido con las otras 17 películas que le precedieron), no se podía esperar que ambas cintas tuvieran el mismo éxito o la misma calidad de entretenimiento. Lamentablemente este fue el caso de ‘‘Deadpool 2’’, una secuela que prometió más de lo que resultó ser y no logró superar a la primera.

 

 

Deadpool 2 nos cuenta la historia de Wade Wilson, un mutante que deberá proteger a un joven con peligrosos súper poderes, de Cable, un viajero del tiempo cuyo único objetivo es aniquilar al chico.

Lo primero que uno nota al empezar la película es que el tono cómico ha cambiado drásticamente de la cinta original. Si el humor de la primera entrega fílmica del antihéroe estaba cargado de chistes pasajeros, hasta cierto punto balanceados con la acción y la trama, en este nuevo filme hay cierta pesadez en los diálogos: el humor negro se ha vuelto soso, y se basa más que nada en chistes de doble sentido forzados.

 

 

Otros elementos, como la historia o el ritmo, no funcionan como deberían. Muchas escenas se extienden sin compasión por el espectador, que debe tolerar con pena ajena los supuestos momentos hilarantes que parecen haber sido escritos por un grupo de adolescentes; es bastante extraño tener la sensación de que se estuviera viendo una parodia creada por fanáticos, o el primer borrador del guión que no ha sido revisado ni estructurado. Resulta fácil entender que el interés principal de esta película no era continuar el legado de la primera Deadpool, sino llenar la pantalla con la mayor cantidad de personajes posibles para las secuelas por venir.

 

 

Parece que Ryan Reynolds cedió a favor de las decisiones del estudio, que yendo en contra del espíritu desafiante y arriesgado de su predecesora, optó por crear la versión políticamente correcta y familiar de este personaje, que solía ser tan irreverente. Esperemos que este sea solo un bache en la vida fílmica del héroe en spandex rojo, que el estudio no meta sus manos si no sabe lo que está haciendo, y que sus realizadores no tengan miedo de volver a ser atrevidos, obscenos, y, sobre todo, originales.

 

Facebook Comments

Cineasta por pasión, todologo por necesidad. Amante del arte y el humor negro.