Cortometraje de egresado de la UDG gana en Festival Hot Docs de Toronto

“Confeso”, de Arturo Aguilar, destaca por una narrativa enfocada primordialmente en el diseño sonoro

Tomó el teléfono y llamó a la policía; les dijo la verdad, que él había matado a dos hombres. Así fue como un cazador, oriundo de Cataluña, España, decidió entregarse a las autoridades; sin embargo, eso fue sólo el comienzo.

Esta historia real es contada en el cortometraje documental Confeso, de Arturo Aguilar Cruz, egresado de la licenciatura en Comunicación Pública del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH), quien actualmente cursa el doctorado en Comunicación Audiovisual y Publicidad, en la Universidad Autónoma de Barcelona.

El pasado mes de abril, esta obra fílmica resultó ganadora del Premio a Mejor Corto Documental, en la edición del encuentro cinematográfico Hot Docs Canadian International Documentary Festival, que se realiza en Toronto, Canadá, y que es el más importante en materia de documentales en Norteamérica.

Esta noticia significa para Aguilar Cruz la trascendencia del trabajo de dos años, que realizó junto con creadores de Barcelona y Guadalajara. Él cuenta cómo logró que una obra, cuya duración es de nueve minutos, cautivara a los críticos canadienses.

¿Cómo se desarrolla la historia de Confeso?
Me encontré con la noticia de un cazador que un día pide prestada una escopeta a un amigo suyo, ya que no tenía vigente la licencia de armas, y cuando se va de caza, se le presentan dos agentes de Cataluña para pedirle sus licencias; entonces, el cazador responde disparando a cada uno de ellos; tras herirlos y por insistencia de sus amigos, este hombre, en una llamada, decide confesar lo que ha pasado. Lo que hicimos fue retomar la historia desde una ficcionalización de la llamada y los acontecimientos que el cazador narra, y los contrapongo con imágenes de archivo que no son precisamente las clásicas imágenes de archivo de un documental, sino con pinturas del siglo XVIII y siglo XIX (que muestran escenas de cacería) y elementos que narraran la historia a través de metáforas o de conceptos abstractos.

¿Qué elemento es el que más destaca en la película?
La apuesta inicial es que la gran historia, la gran batuta del documental, se la lleve el sonido; es casi un documental que si tú lo escuchas solamente, te emociona; aunque no veas nada, si cierras los ojos, le entenderás. Lo que sale en pantalla es una secuencia de abstracciones que complementan lo que estás escuchando. Lo que intento con este documental es apostarle más al sonido, reconstruimos una llamada telefónica y el único instrumento que hay de la banda sonora es una batería, que es inspiración de películas como Birdman. Hay otros sonidos que complementan el ambiente, como sirenas de patrullas, sonidos de madera de árboles rotos, algunos pájaros. Digamos que es un documental que apuesta mucho por la exploración sonora.

¿Consideras que los sonidos deberían ser, más veces, protagonistas en el cine?
No es que el sonido esté infravalorado por los artistas cinematográficos, sino que muchas veces en el proceso de construcción de una película se le da mucha importancia a la imagen por encima del sonido. Los creadores podemos apostar por hacer películas en función de cómo suenan primero, antes de cómo se van a ver. Recuerdo que el primer corte que hice o el primer tirón de hilo para ver si ‘se deshilachaba la manta creativa’ fue a partir del sonido. Inicialmente, esto iba a ser como una especie de podcast que se iba a subir a Soundcloud, pero pensé que esto era muy potente. Al inicio me imaginé una película con poca imagen, pero luego decidimos apostar por cánones más clásicos. Al final, la narrativa se va desarrollando en tiempo real.

¿Consideras que dicha cualidad sonora fue fundamental para ganar en Hot Docs?
El fallo del jurado fue que el documental destaca por la forma en que está contado, de cómo se puede emocionar al espectador con elementos que son pocas veces vistos en el documental. El equipo de producción tuvimos el acierto de contarlo de esa manera.

¿Qué sigue después de que este filme ya fue galardonado en Canadá?
Confeso ya estuvo también en el Festival Internacional de Cine de Andorra, que se llama Ojo Nuevo, y en el Festival Internacional de Cine de Hidalgo. En 2018 estuvo en el Festival Internacional de Cine en Guadalajara. Después de esto, un equipo de Guadalajara y Barcelona buscaremos crear un proyecto cuya experiencia sea inmersiva-documental (la tesis que actualmente realizo es sobre emociones y sonidos inmersivos), estamos desarrollando un guión que pueda atrapar al público en primera persona y un diseño sonoro que propone al movimiento como principal herramienta.

¿Cuándo, el público mexicano podrá ver esta película?
De momento, como estamos en la ruta de festivales, no tenemos fecha de estreno tentativa, pero esperamos que al final del año podamos liberarla por medio de alguna plataforma en línea.

Texto: Iván Serrano Jauregui
Fotografía: Cortesía

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