Un verdadero trabajo artesanal, tanto cinematográfico como pictórico, es el resultado del esfuerzo de la centena de artistas detrás de ‘‘Cartas a Van Gogh’’, un filme de animación como ningún otro.

Producido en parte por la Polish Film Institute, ‘‘Loving Vicent’’ (título original) narra la travesía del joven Armand Roulin, quien se encomienda a entregar una carta que escribió Van Gogh días antes de fallecer. Su viaje lo llevará a conocer a las personas que estuvieron cerca del pintor neerlandés en sus últimos días, y pronto descubrirá que su muerte encierra un misterio por resolver.

La gran particularidad de esta cinta se nos anuncia desde los créditos iniciales: cada uno de los cuadros que la componen es una pintura hecha a mano inspirada en el estilo característico de Van Gogh ¿qué mejor homenaje se pudo haber llevado a la pantalla grande de la vida del enigmático pintor?

Así, a través de un recorrido visual se nos presenta lo que sería apenas un vistazo de la realidad que el afamado postimpresionista plasmo en aquellas obras que fueron ignoradas a lo largo de su breve vida. En otras palabras: la película nos coloca desde la perspectiva de los ojos de Vincent Van Gogh, no de forma subjetiva en cámara, sino de manera emocional, trasmitiendo en cada segundo el poder de su trazo y manejo del color, del cual sus realizadores hacen gran adaptación.

Si bien la cinta no destaca por su guión (que parece haber tomado prestado mucho de ‘‘Waking Life’’), la intención de sus autores queda clara en sus más de 800 pinturas que rinden un tributo conmovedor a una de las figuras más importantes del arte mundial.

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