A Ricardo Cavolo le plantearon hacer una especie de historia ilustrada de la música, pero sus intenciones eran más las de hacer un libro que recopilara sus propios gustos,  su vida a través de la música y de paso poner en orden todos los recuerdos que cada grupo o canción él tiene asociados.

Cavolo es el responsable no solo de las ilustraciones, sino también de los textos. La propuesta consiste en recrear con una ilustración la imagen del grupo o del cantante elegido, y acompañarla de un texto sobre ese mismo grupo o cantante. Una de las peculiaridades de este libro es que está escrito a mano. Totalmente a mano. No hay rastro de tipografías digitales por ningún lado, es un trabajo artesanal en pleno siglo XXI, en el que el autor decidió no borrar ni los más mínimos errores o tachones.

Pero, ¿de qué trata este libro? De música. De música y de sensaciones. De lo que la música te hace sentir cuando la escuchas. De los recuerdos que las canciones de tu vida tienen atrapados entre sus notas. De dibujos, de pinceladas de tinta y de horas de trabajo con el reproductor de música encendido y los audífonos puestos.

En cada página del libro te adentras a una página de la vida de Cavolo. Quizá lo difícil de este libro no fue el hecho de solo escoger a sus artistas preferidos e ilustrarlos, sino también abrir su mundo sensorial, airearlo sin vergüenza y, además, dejarlo por escrito para que otros tengamos libertad total para leerlo. 100 artistas sin los que no podría vivir está escrito sin pudor, dejando ver las confidencias de Cavolo con su música.

El libro es una especie de playlist escrita que combina sonidos clásicos como Mozart y Bach; mucho hot jazz, bebop y blues; voces únicas como Elvis Presley, Frank Sinatra, Johnny Cash Definitivamente es un recorrido por la música descarado, lleno de altos y bajos emocionales. Pero este es más que un libro sobre música, es un diario musical ilustrado que hace una recopilación atemporal en la que cabemos muchos lectores.